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Ayasuke Ryoda

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Ayasuke Ryoda

Mensaje por Ayasuke el Vie Oct 05, 2012 6:28 pm







Ayasuke Ryoda





Apodos

Aya
Chico Demonio


Lealtad

Concilio de Brujas


Edad Real

17 años


Edad Aparente

16 - 18 años


Orientación

Heterosexual


Cargo

Mercenario a servicio del Concilio


Clan

No tiene


Raza

Kishin


Avatar y Voz

Avatar:
Yusuke Fujisaki
Voz:
Hiroyuki Yoshino


La señora Locura esta hambrienta y yo también. Alimentanos~

Descripción Física

Altura


171cm


Peso


58kg


Descripción General


Cabello desordenado y castaño. Ojos color marrón claro y tes clara. Su vestimenta varía de ocasión a ocasión, pero mayormente utiliza una camisa desabotonada, parte de uno de los tantos uniformes de Shibusen, con algunos pins en el pecho, pantalón corto color negro y camiseta de tonos oscuros debajo de la camisa. Utiliza zapatillas color negro. Tambien se le puede ver con unos googles en la cabeza y algunas bandas en las muñecas, con diferentes motivos.



Descripción Psicológica

Gustos


Entre sus preferidas, las almas de niños.
Las golosinas, los helados y demás cosas dulces y empalagosas.
La música, en especial el Rock.
Los entrenamientos para conseguir fuerza y poder.
El humor.
La locura.
El cielo nocturno y la luna de aspecto tan demente.
La emoción y adrenalina de un buen combate.
La tranquilidad que ofrecen escenarios naturales, como un bosque.
Las armas.
Dormir.
Climas fríos y de cielo nublado, como la nieve o la lluvia.


Disgustos


Sitios ruidosos, como una ciudad.
Multitudes, igualmente ruidosas.
Leales a Shibusen.
Shinigami-sama.
Shibusen.
Días con demasiado calor.
Exageraciones.
Estar enfermo.
Ruidos chirriantes.
La piedad.
El miedo, en su propio ser.
Despertar temprano.
Quienes lo subestimen.
Quienes lo juzguen sin saber nada.


Debilidades


La locura en su interior es un arma de doble filo. De ser mal utilizada, puede costarle una batalla, obligarle a hacer uso de toda ella podría ser utilizada a favor, al estar Ayasuke completamente fuera de si.
Tambien, siendo un Kishin, es mayormente susceptible a la longitud de Onda de Alma anti-demonio, como la utilizada por Maka Albarn.
A pesar de poder reducir su longitud de Onda de Alma y la locura en ella, no es capaz de ocultarla por completo.



Descripción General


Ayasuke solía ser un joven miembro de Shibusen como cualquier otro. Con hambre de honor, gloria y amplia lealtad a la legendaria academia de Meisters y Armas. Era entusiasta, decidido, honrado, responsable y valiente, pero sin perder picardía, buen humor y sobre todo, felicidad. Todo cambio con los eventos que le llevaron a lo que es a dias de hoy: Un kishin.
En el presente, Ayasuke solo preocupa por si mismo, es egoísta y no le gusta cooperar. Es sumamente desconfiado, más aun de aquellos que se mantengan cercanos. La locura le ha vuelto alguien inestable en cuanto a salud mental se refiere, de esta forma, disfruta de las carnicerías gratuitas, amputaciones, sangre, sufrimiento y muerte. Es burlón a más no poder, hasta el punto de la vulgaridad. Sarcástico e irónico. Suele aparentar divagación y desconcentración. A mediada que la locura le fue consumiendo, fue perdiendo cada una de las virtudes honradas que alguna vez aprendió como Meister de Shibusen. A pesar de esto, aun mantiene cierta responsabilidad, en especial cuando se tratan de encargos de su cliente favorito, el Concilio. Sigue diciendo las cosas de frente y es entusiasta con sus tareas, más no así con el entorno que le rodea.


Datos Personales

Familia


Henzo Ryoda (padre): La relación con su padre siempre fue de respeto. Ningún sentimiento de cariño albergaba por aquel viejo. Siempre distanciados, hasta el día de su muerte.

Momoko Ryoda (madre): Siempre tuvo cariño por su madre, incluso ahora como Kishin. Siempre bondadosa y amable, cariñosa y contenedora, se gano el eterno sentimiento de cariño por parte del joven demonio.

Rumi Ryoda (hermana menor): Compartió con ella hasta que la pequeña llego a la inocente edad de 4 años: Su reencuentro con la ya adolecente Rumi no fue muy conmovedor y feliz. La dejo vivir pero simplemente por el lazo que une con ella.


Historia


Ayasuke creció en el seno de una familia adinerada, con aposentos en un descampado en las afueras de Tokio, Japón. Con respecto a su familia, no podía decir nada negativo de su madre, ella sí le quería, lo consentía y contenía. Sin embargo, su padre jamás le presto verdadera atención y, de hecho, no le conoció hasta que tuvo 4 años edad. Momento en el que Henzo regreso de una de sus misiones, la última en su vida. La razón: Había perdido en batalla a su compañero de equipo, su fiel arma. Habían fracasado la misión, la captura de una peligrosa bruja a la que perseguían desde hace 7 años atrás, rastro por rastro, y el coste no fue otro que la vida de su amigo. Este hecho hizo a Henzo un hombre tajante y serio, imponente en cuanto a las reglas y decisiones. Alguien con un odio oculto al mundo, al injusto mundo que se cobraba la vida de héroes en anonimato.
El primer encuentro del pequeño Ayasuke con su padre, fue tal vez el más frío de todos. El entonces niño, corrió a lo brazos de su recién retornado padre, con una enorme sonrisa en su rostro. Momoko, su madre, le había contado historias fascinantes, que destacaban la valentía y la bondad de su papá. Pero al llegar hasta los pies de su padre choco contra una fría pared de odio y rechazo. Henzo simplemente le vio con ojos indiferentes y luego de unos segundos de que su hijo le estrechara las piernas en un abrazo, lo alejo de una patada. Su padre simplemente dirigió 4 palabras, tan frías como su mirada. “El entrenamiento comenzara mañana”
Desde aquel día, su arduo entrenamiento para llegar a ser un decente Meister de Shibusen comenzó, bajo la tutela de un padre al cual, tal vez ni siquiera se le podía llamar como tal, anteponiendo sus deseos de venganza y odio antes que el cariño por su propio hijo. 13 meses más adelante, Momoko dio a luz a su segundo hijo, en este caso una niña, a la cual bautizaron Rumi.
Luego de 4 años más de duro entrenamiento, el ahora niño de 9 años, Ayasuke, partió a Shibusen. El veterano de aquella academia, su padre, fue quien le acompaño. Sin embargo, como siempre, no compartió más que las palabras necesarias con el, desde la partida, hasta la despedida a las puertas de su ahora nuevo hogar, Shibusen. Allí permaneció, aprendiendo y entrenando, fortaleciéndose mas, formándose como Meister.
Con 12 años, Ayasuke salio a su primera misión. Gracias al arduo entrenamiento vivido de pequeño con su padre, el joven Ryoda era una promesa, un genio del Shibusen. A tan corta edad, había logrado aprender a la perfección habilidades tales como el uso de la Onda de Alma y la Percepción de Almas. Todo maestro o tutor miembro de la prestigiosa academia conocía su nombre y sabia del buen futuro que le esperaba de seguir el mismo camino. Era un diamante en bruto. Sin embargo, todo cambia, para bien o para mal. Y a veces estos cambios son tan radicales como increíbles.
La misión era relativamente simple, o al menos eso parecía en los papeles. Un kishin de nivel bajo, recién convertido, estaba causando problemas en un poblado pequeño en Italia, y las fuerzas de seguridad locales pidieron ayuda a Shibusen. Ayasuke y su compañero de equipo, Leone Adavaria, partieron al lugar de los hechos. Leone podía transformarse en una brillante lanza, de detalles en negro y dorado y su sincronización de almas era bastante buena, a pesar de ser alguien a quien conocía hace solo un par de meses. El encuentro con el demonio se dio y el combate fue más difícil de lo esperado. Era verdad, en la teoría todo es más fácil ¿No? Pero, a pesar de todo, el gran trabajo en equipo de los dos inexpertos estudiantes de Shibusen termino con la batalla.

Tierra de brujas…

Antes de que pudieran retirarse del lugar, un escalofrío les afloro en sus espaldas, y un enorme sentimiento de miedo e inseguridad se apodero de sus corazones.

Esta es tierra de brujas…

A sus espaldas, una figura sombría se formo. Aquel kishin no era más que obra de los experimentos de una macabra y oscura señora de los hechizos. Una peligrosa bruja. Ellos no estaban listos para un evento así. No habían sido preparados para ello. Conocían de las terribles magias de estas criaturas, pero solo de libros.
Antes de que cualquiera de los dos pudiera reaccionar, el pecho de Leone fue atravesado de lado a lado por un proyectil. Una luz violeta, de núcleo negro. Allí, sin poder hacer nada, el joven Adavaria callo muerto y su luminosa alma de color celeste afloro de su cuerpo. El terror se apodero de Ayasuke. Apretó con fuerza sus manos. No tenía oportunidad, no había posibilidad de vencer a alguien así. Pero la bruja pensaba diferente. Oscuros lazos, como sombras, rodearon el cuerpo del muchacho, envolviéndolo en un abrazo de oscuridad. Y fue entonces, cuando la desesperación, el miedo, el nerviosismo, todo se esfumo.

-Yo te conozco…-

Hablo por primera vez la figura indistinguible. Su voz era oscura, ronca, pero con cierto toque seductor y en igual medida armonioso. Hablo con calma, pero en un tono divertido. Sin embargo, lo más destacable, era el extraño acento que poseía. Entre alemán o ruso... No sabría decirlo.

-No hay forma de equivocarme. Eres igual a el, solo que mas joven ¿Cómo esta Henzo?-

El Meister se encontraba aprisionado, sin posibilidad alguna de moverse. Aunque, en su interior, no tenía deseos de escapar, no ahora. Se encontraba en paz, a pesar de estar inmovilizado. Era extraño.

-Necesito que me hagas un pequeño favor, pequeño cachorro de Shibusen-

Con la mente, las emociones y los sentimientos nublados, todo lo demás fue muy confuso para el joven Ryoda. Y lo sigue siendo a días de hoy. No sabe por que, pero hizo caso a los pedidos de la bruja. Marcho sin daño alguno, con fuerzas recuperadas a pesar de la dura batalla contra el kishin. No dio informe a Shibusen, no se reporto, ni siquiera era ese su destino. Tardarían un día en notar su ausencia, Les llevaría otro más en llegar a Italia y dar con el cadáver de Leone, si es que lo encontraban. Leone… Su alma había estado deliciosa, aunque a fin de cuentas, era la primera que probaba. Pero eso ahora no importaba, el tenia otra tarea y debía cumplirla.
Llego a la entrada de los aposentos de su familia. Con la mirada perdida, como quien tiene la mente en otro lugar. Los ojos nublados. Su padre lo recibió, extrañado, pero manteniendo su faceta de duro y distante. Aquella faceta se quebró cuando sintió un fuerte dolor en el pecho. Cuando sintió el brazo de su hijo, su propio hijo, atravesando de lado a lado su pecho, al a altura del corazón. No tuvo tiempo de pronunciar palabra alguna, el aliento se le escapo para nunca más volver. Al igual que la vida. Cayo arrodillado ante su hijo, que al ser solo un joven de 12 años, quedaron a la misma altura. Su mirada sin vida, fría, era igual a las que solía recibir cuando entrenaban juntos. Momoko salio afuera, y al ver la escena, comenzó a temblar asustada. Rumi había visto llegar a su hermano mayor desde la ventana. Habría salido antes que su padre, de no ser por la orden de este de quedarse en la casa. Ahora estaba detrás de su madre, observando con terror al cuerpo de su padre. Ayasuke sonrió y sin decir nada, se fue. Esa fue su despedida.
Poco después, fue acunado en el seno del Concilio, gracias a la bruja que había hecho de él lo que es ahora, su Ama.Y luego de pasados 5 años, exactamente, se encontró cara a cara con su hermana menor. Como era de esperarse, Rumi, en su pequeño e inocente corazón, quería venganza. El combate se alargo solo por el deseo de Ayasuke, que disfruto cada momento de la pelea. Finalmente, la dejo herida e inconciente, en el suelo. Lo gracioso es que, ella le recordaba a él… O al antiguo él.


Posesiones personales


Posee un reproductor de música, que siempre lleva consigo.
Tiene un pergamino de aspecto sucio y viejo, que en realidad solo puede ser destruido con una gran cantidad de sangre. Con recitar las palabras “Invocation der ersten Klasse: Besen“, del pergamino se invocara una escoba voladora de color completamente negro, con afiladas puntas en uno de sus lados, la cual utiliza tanto para transportarse como para el combate. Fue un obsequio de su Ama. Es completamente irrompible y puede alcanzar grandes velocidades y alturas.


Otros Datos


Su color favorito es el rojo, seguido del naranja.
Suele sentarse con la postura del loto, en cualquier lugar, en cualquier momento.
Nunca supo el nombre de su Ama. Solo sabe que es de origen Alemán, o al menos cree que vivió en tal lugar debido al perfecto uso del idioma.



El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.~
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Re: Ayasuke Ryoda

Mensaje por Akira Kimura el Mar Oct 09, 2012 8:39 am



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